Museo de la Revolución
Horario
de servicio: de 9:00 a 19:00 horas
Lerdo de Tejada 1029, Centro.
Torreón, Coah., México.
En las elecciones que tuvieron lugar en octubre resultó triunfadora la fórmula formada por Madero y Pino Suárez. El 6 de noviembre el nuevo gobierno tomó posesión, sólo dos revolucionarios, Abraham González y Manuel Bonilla, formaban parte del nuevo gabinete. Madero dejó fuera del gobierno emanado de la revolución a muchos de aquellos que lo habían apoyado.
En Torreón, la efervescencia política y social que reinaba entre los obreros de la ciudad motivó que a principios de noviembre, varias agrupaciones obreras pidieran a las empresas se estableciera un horario de trabajo de ocho horas diarias. Al no obtener respuesta favorable, se convocó a una gran huelga. La unánime solidaridad de los obreros tomó proporciones alarmantes pues ocho mil trabajadores apoyaron la petición. Ello motivó la pronta respuesta de los empresarios y para el día 20 se anunciaba que ya sólo quedaban mil obreros en huelga.
La actitud conservadora de Madero trajo como consecuencia que la tranquilidad no volviera al país. Quienes lo habían apoyado se sintieron traicionados y algunos de ellos se levantaron en armas, como los hermanos Vázquez Gómez. Por su parte, los campesinos zapatistas lanzaron el Plan de Ayala desconociendo a Madero y exigiendo la restitución de tierras. Por otro lado, antiguos porfiristas viendo la debilidad del gobierno, trataron de sacar a Madero del poder, como fue el caso del general Bernardo Reyes o el de Félix Díaz.
En la región lagunera la inseguridad continuaba y eran constantes los cortes de las vías férreas y telegráficas. Además, en el campo el hambre era mucha. Según fuentes hemerográficas, hubo un período de más de treinta días en que la incomunicación de la región con el resto del país fue total. La población vivió con un temor constante de ser atacada.
La insurrección que más problemas le dio al régimen maderista fue el encabezado por Pascual Orozco quien se levantó en armas en marzo de 1912 con el Plan de la Empacadora. En dicho plan, se pedía hacer efectivo el Plan de San Luis y hacía suyo el Plan de Ayala. En cuanto Madero supo de la insurrección de Orozco, mandó hacia el norte al general José González Salas. La derrota sufrida por las tropas federales obligó a Madero a nombrar jefe de la División del Nazas al general Victoriano Huerta. Éste se trasladó a Torreón para desde allí iniciar el ataque contra los orozquistas. El triunfo de las tropas federales a principios de julio en Bachimba, fue motivo de esperanzadoras expectativas de paz, pero pronto la realidad se impuso. Los grupos rebeldes que merodeaban la región lagunera continuaron asolando ranchos y pequeños pueblos.